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Atentado a la AMIA: la solitaria búsqueda de justicia de un padre

Febrero 8, 2022
Florencia Montaruli
11 min read
Luis Czyzewski, se convirtió en el rostro de la lucha por justicia en el caso AMIA
Luis Czyzewski, se convirtió en el rostro de la lucha por justicia en el caso AMIA
El 18 de julio de 1994 la hija de Luis, Paola, de 21 años, fue asesinada al explotar una bomba en la sede de la mutual judía
El 18 de julio de 1994 la hija de Luis, Paola, de 21 años, fue asesinada al explotar una bomba en la sede de la mutual judía
Paola estaba en el tercer año de su carrera universitaria cuando murió
Paola estaba en el tercer año de su carrera universitaria cuando murió
Jorge, de sólo 18 años, era el chico que llevó el café que Paola había encargado hasta la sede de la AMIA
Jorge, de sólo 18 años, era el chico que llevó el café que Paola había encargado hasta la sede de la AMIA
Luis, fotografiado junto a su esposa Ana María, quien se salvó en el atentado por estar en la parte del edificio que no se derrumbó
Luis, fotografiado junto a su esposa Ana María, quien se salvó en el atentado por estar en la parte del edificio que no se derrumbó
“Tengo un mandato que siento que Paola me dio, y ese mandato es hacer lo que estoy haciendo”
“Tengo un mandato que siento que Paola me dio, y ese mandato es hacer lo que estoy haciendo”

 

Hace poco más de un mes, Mohsen Rezaei, actual vicepresidente de Asuntos Económicos de Irán y uno de varios funcionarios acusados de haber orquestado el atentado contra la AMIA en Argentina EN 1994, caminó con la frente en alto como parte de una delegación a Nicaragua. Rezaei asistía a la ceremonia de asunción del dictador sandinista Daniel Ortega, y lo hizo sujeto a una alerta roja de Interpol y por ende a una orden de captura internacional. Esto pareció no significar nada para ninguno de los presentes.

El 18 de julio de 1994, en pleno invierno argentino, un coche bomba explotó en la sede de la mutual judía en Buenos Aires, matando a 85 personas e hiriendo a más de 300. Rezaei, como alto comandante del IRGC, fue acusado posteriormente por la justicia argentina por homicidio agravado. Se dijo que trabajó junto con Hezbollah y agentes locales para planificar y llevar a cabo el ataque.

Entre las 85 vidas extinguidas aquella fría mañana de julio de 1994 se encontraba Paola Czyzewski, una joven de 21 años que había acompañado al trabajo a su madre, Ana María Blugerman. A las 9:53 cuando explotó la bomba, Paola y su madre fueron separadas. Ana María sobrevivió, pero su hija murió bajo los escombros.

De las cenizas de un dolor inimaginable, en las décadas que siguieron, el padre de Paola, Luis Czyzewski, se convirtió en el rostro de la lucha por justicia en el caso AMIA. Desde 1994 ha sido un orador activo en todos los eventos públicos relacionados, y es uno de los denunciantes en el ahora infame caso del Pacto con Irán, en el que miembros del gobierno argentino conspiraron con Irán para absolver a los acusados del atentado.

Como otros, Czyzewski se horrorizó al ver a Mohsen Rezaei moviéndose libremente en Nicaragua, especialmente ante los ojos del embajador argentino, Daniel Capitanich. “Dijo que estaba lejos del representante de Irán [en la ceremonia], que no percibió quién era y que no le conocía la cara”, dijo Luis a IranWire. “Estos argumentos son tan infantiles que producirían risa si no fuera un tema tan grave. Lo peor fue que el canciller argentino avaló esos argumentos”.

El gobierno argentino tardó 24 horas en emitir un comunicado sobre lo sucedido. “Esas comunicaciones fueron tardías y destinados a justificar lo injustificable. Todo lo que pasó fue violento y doloroso. No puedo discernir si fue deliberado o producto de la impericia de nuestros funcionarios. Pero sea cual sea el motivo, fue un golpe más para los que luchamos por la memoria y la justicia”.

Un sueño, ahorros y un futuro, destruidos

Paola era la hija mediana de Luis y Ana María. "Tenía un carácter más fuerte que nuestros otros dos hijos, pero también era la más independiente y muy determinada en sus decisiones", dijo Luis.

A los 21 años, Paula estaba en su tercer año en la Facultad de Derecho. Mientras estudiaba, trabajó en el estudio contable de sus padres para ahorrar algo de dinero. "Paola siempre dijo que su sueño era hacer un viaje cuando terminara sus estudios", agregó Luis. “Cuando falleció, encontramos una billetera en uno de sus cajones con todo el dinero que tenía ahorrado. Los asesinos no la dejaron cumplir su deseo”.

“A Paola todavía le faltaba la mitad de su carrera universitaria. Pero la recuerdo diciendo que tenía muy planeado su futuro: tanto que cuando le preguntamos cómo iba a ser su vida, Paola dijo que iba a ser madre de dos hijos, a los que llamaría Kevin y José”.

En el momento en que explotó la bomba a las 9:53 am, el propio Luis estaba en el cementerio judío de La Tablada, a kilómetros de Buenos Aires, trabajando en una auditoría. En un momento, sonó el teléfono y en su relato describe que la persona al otro lado de la llamada alcanzó a gritar “¡Bomba en la AMIA!” – y entonces la comunicación se cortó. De repente todos los canales de noticias estaban transmitiendo desde ese mismo lugar, que se había convertido en segundos en una zona de guerra.

Tanto Ana María como Luis trabajaban en la AMIA, pero Luis no siempre estaba en el edificio principal de calle Pasteur. La noche anterior, Ana María le había pedido a Paola que la ayudara con algunas tareas allí, ya que en ese momento estaba de vacaciones de la universidad. Llegaron a las 8:30 am; Paola le pidió un café a su mamá, pero como el edificio estaba en reparaciones, la cocina no estaba abierta ese día. Así que pidieron un café en una cafetería cercana, ubicada en la esquina.

Lo último que sabe Luis de lo que les pasó ese día es que el guardia de seguridad ubicado en el hall de la AMIA llamó a la oficina de Ana María para decir que el chico de la cafetería estaba allí con su café. Paola bajó en ascensor a la planta baja y la bomba explotó justo cuando ella abría las puertas, a escasos metros de distancia. Murió Paola, murió el chico que le había llevado el café, y murieron todos los guardias de seguridad de la entrada.

Ana María sobrevivió porque su oficina estaba ubicada en la parte trasera del edificio, sobre la mitad que se sostuvo en pie tras la explosión. Pero pasarían dos días antes de que los rescatistas que buscaban sobrevivientes entre los restos pudieran confirmar la muerte de Paola.

Jorge, el chico del café

Jorge, quien ese día llevó el café a la planta baja de la AMIA, tenía apenas 18 años. Había nacido en la provincia de San Juan y fue criado por sus abuelos, mudándose a Buenos Aires en 1993 para ganarse la vida en la Capital Federal. En febrero de 1994 había conseguido trabajo en el café y estaba feliz allí; ganaba lo suficiente para pagar sus estudios y enviar algo de dinero a sus abuelos en San Juan.

Esa buena suerte, y todas sus ambiciones para el futuro, se vieron truncadas la mañana del 18 de julio. Siete días después, los rescatistas encontraron el cuerpo de Jorge, a unos escasos metros de donde los investigadores creen que explotó la bomba.

“Vivir” con la muerte de un hijo

Desde 1994, Luis se ha convertido en uno de los referentes indiscutibles para aquellos que buscan comprender toda la complejidad del caso AMIA y la búsqueda de justicia. Se ha aferrado a sus principios a pesar del tormento diario que aún soporta. “Solo sé que tengo un mandato que siento que Paola me dio, y ese mandato es hacer lo que estoy haciendo. Sé que, si esto me hubiera pasado a mí, ella estaría haciendo lo mismo. Se que no tengo que bajar los brazos, aunque muchas veces siento que esta lucha solo trae sinsabores y fracasos”.

A Luis le han preguntado muchas veces cómo seguir viviendo cuando muere un hijo. Su respuesta, le dijo a IranWire, es siempre la misma: "La muerte de un hijo no se supera nunca. Es extraño, no hay una palabra para expresar la situación en el idioma español. Cuando mueren los padres, el hijo queda huérfano. Cuando muere el cónyuge, el que sobrevive se convierte en viuda o viudo, pero cuando muere un hijo, no hay palabra para lo que le pasa al padre, los padres no superan ni salen de esa situación, solo aprenden a convivir con ella”.

“Alguien me preguntó una vez si había sido feliz en algún momento desde la muerte de Paola. Fui feliz cuando mis hijos se casaron, cuando nacieron mis nietos y cuando mis hijos terminaron sus carreras universitarias. El llevar esa mochila puesta, y ser feliz cuando la vida te regala uno de estos momentos, no es excluyente. Se pueden sentir las dos cosas”.

Hay otras dimensiones del dolor experimentado por Luis y Ana María, que comparten con los demás. Luis establece un paralelo entre su experiencia y la de las hijas de Alberto Nisman, el fiscal argentino asesinado en el apogeo de su trabajo sobre el Pacto de Irán y el caso AMIA. Años después, para ambos, no hay justicia en Argentina; sólo silencio y misterio oficial.

“Tuve la oportunidad de hablar con la hija mayor de Nisman sobre cómo era su padre”, dijo Luis, “y sobre cómo lo veía. Le conté sobre sus reuniones conmigo, que siempre comenzaban de la misma manera: Nisman me preguntaba si tenía otros nietos y yo le preguntaba cómo estaban sus hijas. Cuando empezaba a hablar de ellas, tenías que detenerlo porque nunca lo hacía”.

"Estoy convencido, como lo estaba Nisman, de que el memorándum de entendimiento firmado por el Gobierno Argentino con la República Islámica de Irán es una de las manchas más grandes que tuvo la Argentina en su historia".

Antisemitismo en Argentina y el futuro de la causa AMIA

Exportar la Revolución Islámica ha sido un objetivo crítico para el régimen iraní desde el derrocamiento del Shah Mohammad Reza Pahlavi en 1979. América Latina siempre fue un lugar ideal y Argentina el punto clave donde todo comenzó. La denuncia de mayo de 2013 de Nisman sobre la presencia de Irán en Argentina y América Latina expusieron el alcance de la infiltración política y cultural de Teherán en el país durante décadas.

Funcionarios iraníes, dijo Nisman, habían instalado “centros de inteligencia clandestinos destinados a patrocinar y cometer actos de terrorismo internacional... Lo que comienza con el adoctrinamiento cultural y religioso culmina, en algunos casos, con el entrenamiento de combatientes extremistas”.

Luis Czyzewski cree que el antisemitismo en la sociedad argentina no es distinto al que existe en el resto del mundo. “Me parece que el antisemitismo que existe en Argentina, que no es diferente al que existe en todo el mundo, tiene otras raíces; la lucha contra el terrorismo iraní y el antisemitismo debe llevarse a cabo con la misma fuerza".

IranWire también contactó a Gabriel Anmuth de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), la organización que reúne a todas las instituciones judías argentinas, sobre el mismo tema. “Argentina, como la mayoría de los países occidentales, tiene huellas antijudías en sus pliegues culturales”, dijo Anmuth. “Esta situación a veces genera que afloren en diversos sectores minoritarios de distintos espacios políticos expresiones con cierto matiz antijudío. Pero no considero que la infiltración iraní haya sido la generadora del antisemitismo en la Argentina”. “La cobertura mediática de los ataques a la Embajada de Israel y a la AMIA”, dijo, “siempre provocó incidentes aislados de reacción antijudía, pero aunque son ruidosos, siempre son minoría y no son representativos”.

El Futuro de la causa AMIA

Desde la muerte de Nisman, la causa AMIA está paralizada. Para muchos, la reciente visita de Mohsen Rezaei a Nicaragua fue una señal de que los representantes políticos argentinos tienen poco interés en resolverla. “Todos los días denuncio a los responsables”, dijo Luis a IranWire, “y sigo exigiendo que quienes tienen la responsabilidad de hacerlo los persigan donde puedan. Esta situación nos ha mostrado el nulo resultado que han tenido y tienen las alertas de Interpol”.

Luis está convencido de que el tema solo puede avanzar si Argentina se permite un debate serio sobre la posibilidad de un cambio legislativo. “Es hora de en la Argentina se de un debate serio sobre la posibilidad de implementar el llamado juicio en ausencia. Este instrumento legal se aplica con bastante éxito en los países europeos para luchar contra las mafias. Se aplicó en los Juicios de Nuremberg contra Martin Bormann, y sería una medida que considero adecuada para poder juzgar, en doble instancia, a los iraníes prófugos de la justicia argentina”.

Gabriel Anmuth está de acuerdo. “La comunidad judía vive con dolor y esperanza implacable, y perseverará pidiendo justicia”, escribió a IranWire. “La causa AMIA, cuya instrucción es producto del trabajo del Fiscal Nisman, hoy está lista para ser elevada a juicio oral, pero el obstáculo es la ley procesal argentina, que obliga a indagar a los imputados. Los acusados iraníes no reconocen la jurisdicción de la justicia argentina y no se presentarán [ante ellos]. Por lo tanto, ningún juicio puede comenzar. Para destrabar esto, es fundamental que los legisladores argentinos trabajen en una ley de juicio en ausencia de manera de viabilizar el juicio oral aún sin la presencia de los imputados iraníes. En varios países del mundo existen registros de juicios en ausencia, especialmente en lo referido a crímenes de lesa humanidad”.

Nota del autor:

Este año se cumplen 28 años del atentado a la AMIA. El caso es ahora más largo que toda la vida de Paola Czyzewski y de Jorge, el chico del café. Luis ha dedicado más tiempo a buscar justicia que el tiempo que pudo compartir con su hija.

La conversación con Luis Czyzewski fue uno de esos encuentros que dejan mucho que aprender y reflexionar. Sus recuerdos, tan tristes pero a la vez tan llenos de sabiduría, se pueden resumir en las siguientes palabras: “Cuando muere un hijo, es como si uno de repente empezara a llevar una mochila en la espalda. Es aprender y darse cuenta que esa mochila va a estar en nuestro cuerpo mientras vivamos. Es posible que nunca llegue la justicia, y que todos los que tuvieron algo que ver con el asesinato de tantas personas nunca estén donde deben estar, en la cárcel. Pero por Paola, por mis hijos y mis nietos, hago lo que hago. Porque quiero que puedan vivir en un país más justo que el que me tocó vivir a mí”.

 

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